En colaboración con la Asociación Española de Fabricantes de juguetes vamos a analizar la importancia de los juguetes, de los padres, de los amigos, de jugar al aire libre en la enseñanza. Hoy para empezar haremos una aproximación global a su valor pedagógico. La importancia del juego en la educación de los niños Los juegos permiten a los niños y niñas explorar e imitar el mundo que les rodea, poner en marcha los mecanismos de su imaginación y desarrollar su creatividad. El juego, además, es uno de los mejores métodos de aprendizaje, ya que lo que se aprende jugando se asocia con la diversión y es, por tanto, más fácil de recordar. Cuando juegan, los niños ponen en práctica los conocimientos sociales adquiridos, aprendiendo así a socializarse. Los expertos coinciden en que es una parte fundamental para el desarrollo cognitivo (intelectual) y afectivo (emocional) del niño. Los juegos y juguetes más beneficiosos son los que promuevan la propia creatividad y la participación del niño. Algunos juguetes, especialmente los que imitan a personajes del cine o la televisión, pueden resultar muy atractivos, pero no demasiado instructivos, ya que los niños juegan según los guiones marcados por otros. Además, corren el riesgo de convertirse en dependientes de estos juguetes y perder la capacidad de crear sus propios juegos. Por el contrario, existe otro tipo de juguetes que no disponen de un guión predeterminado, sino que ofrecen al niño un amplio abanico de posibilidades de juego. La arcilla, los muñecos o los bloques de construcción permiten infinidad de combinaciones, de roles y de situaciones. Los niños pueden investigar libremente, hacer y deshacer a su antojo o plantear problemas y resolverlos ellos mismos. El uso de este tipo de juguetes fomenta ciertas capacidades muy valoradas en la escuela, como la madurez, la imaginación o el pensamiento creativo. Software educativo: nuevas formas de aprender y jugar. Existen muchos prejuicios en torno a los videojuegos, se les acusa de incitar a la violencia, aislar a los jóvenes y producir adicción. Sin embargo, ciertos autores (como Fileni, Colwell o Estallo) que han estudiado la personalidad de los jugadores han concluido que esta práctica no supone ningún perjuicio para las relaciones sociales. Todo lo contrario, los niños acostumbrados a jugar con videojuegos son más extrovertidos, tienen más frecuencia de trato con sus amigos y una mayor socialización. Un proyecto de investigación llevado a cabo por la Universidad de Alcalá, a iniciativa de Electronic Arts, ha constatado que los videojuegos comerciales, como Los Sims o NBA Live, se transforman en instrumentos educativos siempre y cuando se cumplan una serie de requisitos. Pilar Lacasa, coordinadora científica del proyecto “Aprendiendo con los videojuegos”, considera que “los videojuegos comerciales pueden ser una herramienta educativa muy potente. Con ellos podemos aprender de forma diferente y superar algunas de las dificultades de aprendizaje que ocurren en las aulas”. ”A través de los videojuegos podemos conectar la escuela y los contextos de ocio infantil, incluida la familia, generando una alta motivación y estrategias innovadoras de aprendizaje. Unido a esto, la experiencia nos ha demostrado también que el valor educativo del videojuego está condicionado a dos aspectos; por una parte a la eliminación de la barrera intergeneracional e intercultural, cuando adultos y niños juegan y aprenden juntos, y por otra, a la conexión de los videojuegos con otras tecnologías como el cine, la fotografía o Internet, lo que facilita que, además de jugar, pensemos y reflexionemos de forma critica sobre este medio”, añade Lacasa . Los programas educativos de PC o videoconsola son accesibles para los niños desde los tres años de edad. Las aventuras gráficas educativas fomentan el uso de las nuevas tecnologías entre los niños de una manera divertida. Normalmente se considera más beneficioso el software que no presenta una secuencia de contenidos cerrada que debe ser aprendida, sino el que promueve la exploración y la propia construcción virtual, el que permite que el niño adapte el programa a sus propios intereses e inquietudes. Evidentemente, este tipo de aprendizaje no puede medirse en función de los métodos tradicionales y requiere un mayor compromiso y supervisión por parte de los educadores.
El valor Pedagógico de los juguetes.
– 29 noviembre 2011Publicado en: DESTACADOS, Pedagogía

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