El mundo en silencio.

Entrevista a Pepita Cedillo en LSD, una mujer sorda, Profesora de Lengua de Signos y especialista en Patología del Lenguaje que trabaja en un centro para deficientes auditivos como Logopeda y Maestra de alumnos sordos. Además,...
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Entrevista a Pepita Cedillo en LSD, una mujer sorda, Profesora de Lengua de Signos y especialista en Patología del Lenguaje que trabaja en un centro para deficientes auditivos como Logopeda y Maestra de alumnos sordos. Además, ha escrito los libros “Háblame a los ojos” y “Mira lo que te digo”. Normalmente, las personas que oímos no sentimos la necesidad de saber cómo es el mundo de los sordos, pero ellos nos advierten que ser sordo es como vivir en un país diferente.
Rosa Mª Forqué traducira esta entrevista al lenguaje de signos.

La lengua de señas, o lengua de signos, es una lengua natural de expresión y configuración gesto-espacial y percepción visual (o incluso táctil por ciertas personas con sordoceguera), gracias a la cual las personas sordas pueden establecer un canal de comunicación con su entorno social, ya sea conformado por otros individuos sordos o por cualquier persona que conozca la lengua de señas empleada. Mientras que con el lenguaje oral la comunicación se establece en un canal vocal-auditivo, el lenguaje de señas lo hace por un canal gesto-viso-espacial.
Alfabetización del niño sordo

Viendo la alfabetización desde una perspectiva amplia, el niño sordo llega hasta un nivel de lenguaje similar al que alcanza un niño oyente de 9 o 10 años. Es muy difícil que logre superar ese nivel.

En Suecia después de diez años de escolaridad (en escuela para sordos) se toma un examen idéntico al que se toma en la escuela obligatoria (EGB) a los oyentes, lo que es injusto para quienes trabajan con sordos ya que para ellos, el sueco es su segunda lengua. No están en igualdad de condiciones y no tienen la misma competencia lingüística. Es como si se tomara en Argentina, al finalizar la EGB, el mismo examen en idioma inglés que se le toma a los niños ingleses de la misma edad.

Según estos exámenes, el 50% de los sordos igualan el nivel de lectura de los oyentes. Podríamos decir que están alfabetizados en cuanto a la lectura. Y esto se debe a que están inmersos desde chicos a la lengua de señas dentro de un encuadre bilingüe, favoreciendo la relación entre la competencia de la lengua de señas y la escritura.

En EEUU se realizó una investigación con 150 sordos a los que se les tomó una evaluación en Lengua de Señas Americana (ASL) y una evaluación en inglés escrito, y se estudió la correlación entre el desempeño en la ASL y en inglés. Quienes mostraron buenas habilidades en inglés fueron quienes tenían una buena competencia lingüística en ASL.

En Canadá, Cummings describe al bilingüismo de los niños oyentes como un “doble iceberg de la competencia bilingüe”.

En la base está la competencia subyacente común que tiene el individuo en su cerebro de ambas lenguas. Si tiene una buena competencia lingüística en la lengua 1 (lengua natural/ lengua materna), se puede “usar” esta L1 para el aprendizaje de la lengua 2 (segunda lengua). Lo que uno utiliza al aprender una segunda lengua es la punta del iceberg que vemos sobre el mar. Esto explica por qué si no hay un buen manejo de la primera lengua, no se llegará a una buena competencia en la segunda lengua.

Después de que el niño estuvo inmerso en la lengua de señas durante todo el jardín de infantes, se enseñará la lengua escrita, pues es visual y va a ser la de mas fácil acceso para el niño sordo, y luego la lengua oral.

Los niños sordos con componentes sobre agregados no están contemplados en los planes a los que aquí se refieren. En Suecia, algunos están en escuelas de sordos y otros en escuelas de oyentes. Pero una gran mayoría concurre a escuelas especializadas en niños con retardo mental.

Es importante desarrollar la segunda lengua cuando empieza la escuela (6 años). La lengua de instrucción es la lengua de señas y los que enseñan son profesores sordos y profesores de áreas.

Cuando se detecta la sordera se difunde la lengua de señas, por medio de cursos a los padres, se les da un salario para asistir a los mismos. Una persona visita a la familia para ayudar con la lengua de señas (puede ser una persona sorda, profesora de la escuela, o intérprete).

Los niños menores de 6 años asisten a guardería para sordos donde se trabaja puramente en lengua de señas y la usan todos. Otros maestros estimulan la audición en el niño.

Sobre Anabel J. Climent

Educadora de preescolar Pionera proyecto : "Centros de estimulación temprana"" (1990). Puericultora Diplomada. Especialista en Neonatología. Monitora de Lleure infantil i juvenil.