Las fibras de amianto son mucho más finas que un cabello humano y son casi invisibles ; cuando son liberadas fluctúan por todas partes y a veces son inhaladas por los seres humanos.
Primeramente algunos cuerpos estraños son capturados por la membrana de la mucosa del tracto respiratorio y son removidos con movimientos ciliares esto evita que los organismos penetren mas internamente en el cuerpo.
Aquí hay unas partículas extrañas que atravesaron los mecanismos de defensa y alcanzaron los alveolos pulmonares.
Los macroóagos son un tipo de células que constituyen un segundo mecanismo de defensa pero las fibras de amianto son extremadamente finas y algunas consiguen introducirse en el organismo pudiendo provocar con el tiempo un cáncer de pulmón.











